Imágenes queridas pero en el
tiempo perdidas, no por voluntad propia sino porque olvidando lo profundo se
sufre menos. Esperando recibir igual o más de lo que damos, a cambio nos dan
nada, nos sentimos nada. Jóvenes relegados, mandaderos, mendigos, ladrones,
nerditos, fracasados, humillados, mimados, pero jóvenes con derecho a revelar
nuestro sentir y a ser escuchados.
Somos plaga codiciada por los
niños y por los abuelos, un quisiera y un hubiese. Somos una multitud de
justicieros como Robin Hood, amantes de la música y los juegos, de las fiestas
y de enredos. Algunos somos energía en constante pleito con la vida, y con la
gente.
Juventud, ¿Por qué nunca vienes?, dice el niño; ¿Por qué soy joven?, dice el joven; ¡Qué hermosa fuiste!, o no te valoré, dicen los viejos.
Codiciada juventud que vivo ahora. Solo espero llegar a ser de los que dicen: - Juventud, divino tesoro. ¡Qué gratos recuerdos!