jueves, 10 de mayo de 2012

Codiciada juventud

Incansable deseo de vivir a prisa, de buscar refugio en lo desconocido creyendo en la pureza de las demás personas. Miradas engañosas y tenues sonrisas, todas presentes cuando no se necesitan. Ausentes compañías cuando no son requeridas. ¡Ironía me rodea!.

Imágenes queridas pero en el tiempo perdidas, no por voluntad propia sino porque olvidando lo profundo se sufre menos. Esperando recibir igual o más de lo que damos, a cambio nos dan nada, nos sentimos nada. Jóvenes relegados, mandaderos, mendigos, ladrones, nerditos, fracasados, humillados, mimados, pero jóvenes con derecho a revelar nuestro sentir y a ser escuchados.

Somos plaga codiciada por los niños y por los abuelos, un quisiera y un hubiese. Somos una multitud de justicieros como Robin Hood, amantes de la música y los juegos, de las fiestas y de enredos. Algunos somos energía en constante pleito con la vida, y con la gente.

Juventud, ¿Por qué nunca vienes?, dice el niño; ¿Por qué soy joven?, dice el joven; ¡Qué hermosa fuiste!, o no te valoré, dicen los viejos.

Codiciada juventud que vivo ahora. Solo espero llegar a ser de los que dicen: - Juventud, divino tesoro. ¡Qué gratos recuerdos!


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